Con respecto a la obra… qué miedo. Ni una sola medida de seguridad. Era un edificio de viviendas, tenían hecho el sótano, y las dos primeras plantas con tabiquería. La tercera y la cuarta sólo con la estructura, y estaban desencofrando el quinto forjado (Tenía entendido que una vez se hacen los forjados, se empieza con la tabiquería…). En general, las técnicas de construcción son las mismas, y las mismas chapuzas ‘made in Spain’. Mi jefe me ha estado preguntando cosas para ver qué idea tengo, y las he clavao todas… ¡Si es que yo en mi interior sé mucho de construcción, aunque me cueste exteriorizarlo! jajajaja
Os pongo algunas fotitos para que veáis cómo se sube a la cuarta y la quinta planta… Sí, bajo esa ‘escalera’ hay una caída de muuuuuchos metros. Evidentemente no subimos.
¿Y sabéis qué protección llevábamos? Un sombrero de paja contra el sol. Ole ahí.
Al final fuimos a un cuartito donde el promotor (un hombrecito amable que me hablaba en inglés… ¡¡¡por fin alguien que me habla en inglés!!!) nos tenía preparados unas bebidas y unos pastelitos, como un cumpleaños de un niño chico, sólo faltaban los globos. Y con sus sofás horteras y su mesita de mármol y todo... Bastante extraño.
Y casi lo más interesante de todo: la jefa de obra era una chica super joven con un pañuelo puesto en la cabeza como un pirata y una gorra encima, y una camisa de cuadros gigantesca. Es todo como de coña. La chica resultó ser muy simpática (aunque se dirigía a mí en árabe todo el rato y yo le ponía caras), y el promotor luego me contó que estaba muy contento con ella porque era muy competente. En ese momento la señaló: estaba escalando por la escalera mortífera para decirle algo a un obrero de la quinta planta.
Total, una experiencia inolvidable, desde luego.
Ayer, por fin, me puse el pañuelo. No da tanto calor, pero aprieta. No aguanté más de cinco minutos; la verdad es que agobia bastante sentirse como un periscopio humano. Omnia (egipcia), la única chica que lo lleva, nos lo puso a Zhang y a mí. Nótese que nos lo puso a juego con la ropa que llevábamos. Zhang (coreana) estaba bastante rara, ella decía que parecía un alien, y más o menos era cierto. Sin embargo, como dijo Ferdinand (alemán) le daba un aire exótico que no estaba mal. Yo, en cambio, con la cara de pan que tengo, parecía una muñeca rusa de esas que se abren y siempre sale otra jajajajaja. Aún no tengo las fotos, ya las colgaré.
Respecto a la misteriosa experiencia cultural y religiosa, nada de nada, porque estábamos más de cachondeo que otra cosa (Zhang haciendo de alien musulmán…) y tras hacernos las fotos cambiamos de tema y nos lo quitamos. Supongo que volveré a ponérmelo otro día para ver qué me infunde.
Esta chica, Omnia, lleva desde los 14 con el pañuelo, y se sabe el Corán de memoria (le dije “Capítulo tal” y empezó a recitar… fue increíble. Evidentemente yo no entendía nada, pero estaba allí Kamran, el pakistaní, entrando en trance religioso jajaja). Este tipo de habilidad tiene un nombre, aunque ahora mismo no lo recuerdo. Las personas que son capaces de aprenderlo de memoria son muy apreciadas, porque se considera un don divino.
Se me olvidó comentar, sobre el miércoles de la semana pasada, la visita a Sidi Bou Said con Miriam. Hoy vuelvo a ir con mi madre y mi prima, así que pondré alguna que otra foto. Es precioso, aunque por extraño que parezca, me recuerda a los pueblos blancos de la sierra gaditana... No tiene nada que ver, pero hay algo en común que aún no sé qué es (aparte del encalado y los pavimentos de piedra, evidentemente), porque los paisajes son opuestos. Puede que sea el aire puro, porque en ambos pueblos lo inhalas con fuerza por las cuestas. Supongo que son sólo deja-vùs.
Mi árabe continúa estancado: si hubiera estado todo el mes y medio sola me habría apuntado a un curso, pero teniendo tantas visitas… J
De momento sólo sé decir los números del uno al diez, ‘hola’, ‘adiós’, ‘gracias’, ‘pato’ (las jordanas me llaman ‘pato’ porque dicen que es ‘cute’. ¿Hay alguna traducción mejor para ‘cute’ que ‘adorable’? Me parece horrenda), ‘vamos a comer’, y ‘vamos a nadar’. Aparte, sé cantar algunas canciones chorras, y decir cosas pastelosas. No sé por qué, las jordanas sólo me enseñan palabras pastelosas tipo ‘mi amor’, ‘mi más precioso amor’, ‘cariño’, ‘mi más hermoso pato’ y cosas así totalmente horteras. Que saber eso es como no saber nada, porque no lo puedes ir diciendo por la vida.
Medio por mi cuenta me he puesto a aprender el alfabeto y puedo leer algunas palabras por la calle e incluso escribir nombres de la gente, aunque no tengo oportunidad de mejorar porque en el trabajo sólo me enseñan expresiones para cachondearse, y en mi casa soy yo la que está de cachondeo. El único rato que paso serio en casa son las clases de español que les doy a Heba (jordana), Albert (malasio) y Cristine (siria), así que no hay tiempo para mi árabe. Sé que me arrepentiré de no haber aprovechado esta grandísima oportunidad de aprender árabe, lo sé. Pero bueno. Suficiente experiencia estoy viviendo ya.
Muchos besitos J
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