Hemos ido a un pueblecito super pequeño al pie de una montaña, para subirla. Para mí no es nada nuevo subir montañas, pero esta gente ha flipado, una de ellas nunca jamás había ido al campo.
El pico más alto estaba a 1300 m, aunque al final nos quedamos a 3/4 de llegar porque esta chica primeriza estaba que se moría. Lo cierto es que íbamos todos con calzado inapropiado y llevábamos como 10 horas andando. Eso sí, con miles de pausas, pero bueno.
Nos levantamos a las 4:30 de la mañana para desayunar viendo amanecer, fuera del albergue. Hacía muchísimo que no veía amanecer, me ha encantado. Y menos mal que nos levantamos tan temprano, si hubiéramos salido con el calor nos podía haber dado algo, seguro.
Bueno, yendo por partes... llegamos allí en louage bastante tarde, en Túnez todo se retrasa siempre. Ejemplo: fuimos a soltar las cosas al albergue y tardamos como dos horas en salir a cenar. Paseando, decidimos comer pizza (por aquello de variar un poco... ) y nos pusimos la mesa en la acera, al estilo tunecino. Estuvimos hablando, como siempre, de religión, política, y las diferencias entre las diferentes culturas. Estábamos una siria, una jordana, un alemán, un griego, una bosnia, un vasco, y yo. Dio para mucho. Parece que nunca vamos a terminar de hablar, es lo bueno de estar aquí con tanta gente diferente; jamás se te acaban los temas de conversacion.
Mientras cenábamos, el pizzero le pidió matrimonio a la chica siria. Sí sí. Y lo más fuerte es que lo decía en serio.
Como nos íbamos a levantar tan tempranísimo, nos acostamos lo antes que pudimos, que fueron más de las 00:30. Por lo tanto yo fui zombie al día siguiente.
Vino con nosotros un chico de guía, que no nos dejó pagarle nada. La verdad es que necesitábamos ya alguna prueba de que al menos hay alguien en este país que no se acerca a nosotros para pedir dinero, ni matrimonio, ni nada. Menos mal que venía él... a saber dónde estaríamos a estas horas si hubiéramos ido solos.
La zona es un pegotón de picos en medio de una llanura gigantesca, la verdad es que el paisaje es chocante en ese sentido.A mitad de camino, paramos cerca de un cortijo antiguo, y el guía se puso a hablar con el hombre de allí. También Maram y Christine (por entender su idioma) y nos estuvieron contando una historia de la Segunda Guerra Mundial a raíz de una tumba que vimos bajo un olivo. Resulta que había una chica en aquella montaña que le encantaba montar a caballo y que vivía cerca del cortijo, y se sentaba siempre con su caballo debajo de un árbol que seguía allí. Durante la guerra, estaban bombardeando y su padre la llevó corriendo a la casa para refugiarse pero la chica volvió corriendo a su árbol porque había dejado allí amarrado a su caballo. Y justo cuando lo estaba desatando cayó una bomba y murió. Su padre entonces la enterró allí. El árbol que vimos era el de la bomba. Estaba como estallado y quemado, pero le habían salido brotes por todas partes después de tantos años.
También nos contó que su padre (el padre del hombre con el que estábamos hablando) era amigo de un soldado alemán, y que le daba comida cuando el soldado se escondía en las montañas porque huía. Resulta que los ejércitos italiano y francés hicieron mucho daño a la población de Túnez, pero el alemán lo protegió. Por eso, aquí en Túnez hay mucha gente que hace comentarios en favor de los nazis. El caso es que este soldado estuvo toda la vida agradecido, y siempre que un tunecino viajaba a Alemania decía que era pariente de este hombre de las montañas y le daban los papeles del tirón. Es curiosísimo, ¿no?
En este mismo cortijo tenía el hombre un burro y nos hicimos fotos con él. Nos montamos incluso, pero no tengo mi foto.
Parece mentira que sea Túnez, ¿verdad?
Estuvimos desde las 5 a.m. hasta las 2:30 p.m. más o menos, y volvimos reventados. Una buena experiencia, después de tanto tiempo sin ir al campo. El resto del día de ayer Sábado lo pasamos medio muertos en casa.
¡Muchos besos a todos!