02 agosto 2009

Finde en Zaghouan (senderismo por las montañas)



Este finde ha sido genial. Después del submarinismo, ha sido lo mejor sin duda.
Hemos ido a un pueblecito super pequeño al pie de una montaña, para subirla. Para mí no es nada nuevo subir montañas, pero esta gente ha flipado, una de ellas nunca jamás había ido al campo.
El pico más alto estaba a 1300 m, aunque al final nos quedamos a 3/4 de llegar porque esta chica primeriza estaba que se moría. Lo cierto es que íbamos todos con calzado inapropiado y llevábamos como 10 horas andando. Eso sí, con miles de pausas, pero bueno.

Nos levantamos a las 4:30 de la mañana para desayunar viendo amanecer, fuera del albergue. Hacía muchísimo que no veía amanecer, me ha encantado. Y menos mal que nos levantamos tan temprano, si hubiéramos salido con el calor nos podía haber dado algo, seguro.
Bueno, yendo por partes... llegamos allí en louage bastante tarde, en Túnez todo se retrasa siempre. Ejemplo: fuimos a soltar las cosas al albergue y tardamos como dos horas en salir a cenar. Paseando, decidimos comer pizza (por aquello de variar un poco... ) y nos pusimos la mesa en la acera, al estilo tunecino. Estuvimos hablando, como siempre, de religión, política, y las diferencias entre las diferentes culturas. Estábamos una siria, una jordana, un alemán, un griego, una bosnia, un vasco, y yo. Dio para mucho. Parece que nunca vamos a terminar de hablar, es lo bueno de estar aquí con tanta gente diferente; jamás se te acaban los temas de conversacion.
Mientras cenábamos, el pizzero le pidió matrimonio a la chica siria. Sí sí. Y lo más fuerte es que lo decía en serio.
Como nos íbamos a levantar tan tempranísimo, nos acostamos lo antes que pudimos, que fueron más de las 00:30. Por lo tanto yo fui zombie al día siguiente.
Vino con nosotros un chico de guía, que no nos dejó pagarle nada. La verdad es que necesitábamos ya alguna prueba de que al menos hay alguien en este país que no se acerca a nosotros para pedir dinero, ni matrimonio, ni nada. Menos mal que venía él... a saber dónde estaríamos a estas horas si hubiéramos ido solos.
La zona es un pegotón de picos en medio de una llanura gigantesca, la verdad es que el paisaje es chocante en ese sentido.

A mitad de camino, paramos cerca de un cortijo antiguo, y el guía se puso a hablar con el hombre de allí. También Maram y Christine (por entender su idioma) y nos estuvieron contando una historia de la Segunda Guerra Mundial a raíz de una tumba que vimos bajo un olivo. Resulta que había una chica en aquella montaña que le encantaba montar a caballo y que vivía cerca del cortijo, y se sentaba siempre con su caballo debajo de un árbol que seguía allí. Durante la guerra, estaban bombardeando y su padre la llevó corriendo a la casa para refugiarse pero la chica volvió corriendo a su árbol porque había dejado allí amarrado a su caballo. Y justo cuando lo estaba desatando cayó una bomba y murió. Su padre entonces la enterró allí. El árbol que vimos era el de la bomba. Estaba como estallado y quemado, pero le habían salido brotes por todas partes después de tantos años.
También nos contó que su padre (el padre del hombre con el que estábamos hablando) era amigo de un soldado alemán, y que le daba comida cuando el soldado se escondía en las montañas porque huía. Resulta que los ejércitos italiano y francés hicieron mucho daño a la población de Túnez, pero el alemán lo protegió. Por eso, aquí en Túnez hay mucha gente que hace comentarios en favor de los nazis. El caso es que este soldado estuvo toda la vida agradecido, y siempre que un tunecino viajaba a Alemania decía que era pariente de este hombre de las montañas y le daban los papeles del tirón. Es curiosísimo, ¿no?
En este mismo cortijo tenía el hombre un burro y nos hicimos fotos con él. Nos montamos incluso, pero no tengo mi foto.

Parece mentira que sea Túnez, ¿verdad?

Estuvimos desde las 5 a.m. hasta las 2:30 p.m. más o menos, y volvimos reventados. Una buena experiencia, después de tanto tiempo sin ir al campo. El resto del día de ayer Sábado lo pasamos medio muertos en casa.
¡Muchos besos a todos!

31 julio 2009

¡Nos vamos!

Ya nos vamos. Hemos estado preparando todo, la comida, el hostal, etc... Al ir a comprar la comida en común, quedamos en comprar galletas, pan, plátanos, atún y poco más, para sobrevivir hoy y mñana sin quedarnos como Quasimodo... el caso es que hemos ido al mercado de la medina (mi primera vez) y he flipado del método que tienen para vender y pesar... Mirad la foto y flipad.
Este país cada día es más sorprendente :D Interesante, ¿no?
Un beso;


¡Se fue la semana!


¡Hola de nuevo! Me parece que esta tarde nos vamos a subir una montaña del Cabo Bon. Llegaremos allí tardecillo, haremos noche y por la mañana saldremos. Así que deseadme suerte con el camino.
Sobre esta semana no hay mucho que comentar, después del finde por el Norte ha sido una semana llena de celebraciones. El lunes fue la 'fiesta' de despedida de Laura, que se fue el Martes. El miércoles fuimos de discoteca y estuvimos hasta las tantas, por lo que ayer estuve descansando (fui casi la única panoli que se levantó a trabajar...) y por la noche fuimos al lago Norte. Estuvimos en un restaurante cenando para despedir a Heba, que se ha ido hoy, y a Omnia (aunque ella no fue a la despedida... cosas de la vida).
Así que... resumiendo, semana rutinaria, si es que se puede decir algo así.
Os dejo una foto muy curiosa :) Espero que os guste.
Por cierto, para los interesados, ya por fin tengo Facebook (o Caralibro, como alguien me dijo alguna vez, y me pude mear) y os recuerdo que sigo de vez en cuando entrando por Skype, por si queréis llamarme (llamadme ya, coño).
¡Muchos besitos!

Adriana


28 julio 2009

Submarinismo :)


Es increíble lo poco productivo que puede llegar a ser un equipo. Cuando uno pamplinea, los demás no pueden avanzar. Así estoy, esperando sin hacer nada desde hace una semana, porque el equipo no rinde.

Cambiando de tema… Túnez.
Ayer tuvimos fiesta de despedida en La Goulette. La Goulette es una zona de la ciudad de Túnez, bastante chunga. No conozco la historia exactamente, pero creo recordar que era un puerto relacionado con Cartago (es la parada anterior del TGM), un enclave importante antiguamente. Ahora mismo, es una zona popular con mucha vida en verano y por la noche (como cualquier otro sitio aquí). A mí personalmente me recordó a las 3.000 viviendas totalmente, sería muy largo de describir. Resumiendo, daba miedo. Allí es donde yo iba a vivir, aunque al final me colocaron en el otro cuchitril, que por lo menos tiene azotea y sala de estar (aunque interior). El caso es que nos invitaron a cenar para despedir a Laura, la chica valenciana. Resulta que como no tienen ni salita, tuvimos que comer en la calle, en un sitio que bien podría servir de escenario para una película de estas de criminales y drogatas. La gracia es que por allí había niños jugando, gente cantando y tocando los timbales… Y en la calle de al lado, una multitud cenando en terracitas, al lado de un fuerte de piedra histórico. Todo está lleno de contrastes. No hubo ningún problema, al fin y al cabo la gente de La Goulette (nuestra gente, los IAESTEs) se han acostumbrado y están más o menos satisfechos; lo mismo que nos pasa a la gente de La Kashba. Al principio te mueres de pena al ver dónde te has metido (“¿Para qué habré venido yo a este país, madre mía?”), como el chico nuevo polaco, que no se le quita la cara de ‘susto-mamá sácame de aquí por favor-espanto -miedo-tierra trágame’ en ningún momento (lleva sólo 3 días, se le pasará). Pero luego asumes que esto es África, que comparado con Egipto es casi un lujo, y que se supone un país avanzado dentro de lo que hay por los alrededores. Así que aprendemos a valorar como tesoros incalculables cosas como una mesa limpia, un rollo de papel higiénico, o una fregona (dios mío, cómo las echo de menos…).

La cena estuvo muy bien, aunque para visitar a los de La Goulette hay que pasar por el trance del TGM. El TGM es un tranvía que conecta Tunis con La Goulette, Cartago, Sidi Bou-Said y La Marsa, entre otros. Se trata del tren que de desecharon hace 30 años en un lejano país europeo, por lo menos, y que por supuesto nunca han limpiado para respetar su solera y su legado histórico. El aire acondicionado, que funciona sólo a veces, consiste en un ventilador casero atornillado al techo. Para remediarlo, se circula con las puertas abiertas, gracias a la solidaridad de los hombres que arriesgan su vida impidiendo que las puertas se cierren cuando reanuda la marcha. En cada vagón pueden caber más personas de las que parece, por supuesto todos tíos, y todos mirándote. Si tienes suerte, nadie te toca la pierna. Por supuesto, siempre (siempre es siempre) tendrás a dos delante hablando en árabe mirándote, para que luego uno de tus amigos árabes te diga que no te quiere explicar lo que estaban diciendo porque era demasiado borde. Por eso, sólo por eso, casi siempre cogemos taxis, y una de las mejores cosas de este país es lo barato que son los taxis. Tirado es quedarse corto.

Así que en general, lo pasamos bien. Como siempre, vayas donde vayas y lleves el tiempo que lleves ya aquí, Túnez no dejará nunca de sorprenderte.

Bueno, eso ayer Lunes… Pero del viaje al Norte no os he comentado nada aún.

El buceo ha sido lo mejor que he hecho desde que llegué aquí. Ha sido increíble. Ahora entiendo la fiebre que tiene la gente con el buceo. Bueno, comentar que la tarde de buceo me ha costado 12€ con todo incluido, mientras que en España me parece que de 200€ no baja, ¿no? Al principio no nos fiábamos, pero finalmente ha sido la mejor experiencia que he tenido desde que llegué.

Tabarka es un pueblecito entre montañas, en la costa. Podéis imaginar qué bonito. Y si además le añadimos una península diminuta pero muy muy alta y escarpada, con un castillo encima… Perfecto, ¿verdad? Pues nosotros fuimos en barco a la punta de la península donde no se identifica ningún rastro de tierra ni de pueblo ni de nada, sólo un peñasco enorme con un castillo encima, y muchísima agua alrededor. No dudé un momento, en cuanto echaron el ancla me tiré a nadar. Era precioso, se veía hasta el fondo, bastante lejos de mí, a unos 6 o 7 metros. Todos se quedaron de piedra, sobre todo las chicas. Se ve que aquí no es normal que las chicas actúen así, pero al final casi todos se animaron. Había dos monitores, y bajaríamos de uno en uno con cada monitor, 15 minutos cada uno. Eso me daba a los sumo unas 3 horas allí; tenía que aprovechar. Bajé la tercera, con bombona, chaleco, aletas, gafas; todo el equipo menos el neopreno. Fue impresionante. No era un paisaje especialmente bonito como en las películas del Caribe, pero la sensación de nadar entre peces no tiene precio. Parecía que el tiempo iba más despacio, al estar a mayor profundidad de la normal parece que el agua es viscosa y cuesta moverte, evidentemente. Se me pasó rapidísimo… Espero no olvidarlo nunca y por supuesto pienso repetir en más sitios. Tenéis que probarlo, no se puede explicar. Igual que rápido que había bajado, tuve que subir otra vez. Mientras los demás buceaban de dos en dos, cogí unas aletas y unas gafas y estuve otras dos horas buceando por otros sitios. Se me unió también David (escocés), y cogimos erizos de mar muertos (estas conchas tan bonitas, esféricas y huecas), intentamos atrapar peces de colores, buscamos conchas, tocamos corales y unas plantas que se encogían y cerraban al tocarlas, nos encaramamos en rocas que sobresalían del mar… Me habría quedado allí durante horas y días. Las jordanas, muertas de frío y sentadas en el barco como la que disfruta de esto todos los días, me preguntaban de dónde sacaba las fuerzas, sorprendidas de mi energía sin haber ni almorzado. La verdad, cualquiera que me conozca se hubiera sorprendido también, pero el mar, a la vez de aterrarme, me encanta. Me tiraría horas y horas y horas nadando, o en una barquita, o en una orilla.


Después del buceo, el resto del fin de semana no tuvo demasiada gracia… el domingo estuvimos todo el día metidos en el minibús, recorriendo carreteras de tierra para ver piedras interesantísimas. Sin ironizar, los dos yacimientos son increíbles, están muy bien conservados, pero sin un guía en condiciones no se puede apreciar su valor real. Además, parece que íbamos de sesión de fotos. Tanto Bulla Regia como Dougga se merecen una visita detenida y analítica, pero en los viajes organizados ya se sabe…




Muchos besos a todos, os tengo que dejar. Esta noche vamos a jugar al fútbol La Kashba vs. La Goulette… ¡Estoy deseando! Por fin algo de movimiento. Hacedme saber de vosotros J ¡Hasta pronto!

26 julio 2009

Finde: Tabarka (submarinismo) - Bulla Regia - Dougga

Confirmado: si lo que queréis es una semana en una buena playa, por el módico precio de 800€ (menos de lo que os costaría en Túnez) os arreglo un cuarto en mi casa y os enseño la calle que hay que cruzar para llegar a una playa fantástica. Este país está atestado de gente que no se ha enterado de lo que es una playa en condiciones.
Este finde hemos estado en Tabarka (por fin he hecho submarinismo con bombona y todo, como en las pelis en las que los jóvenes intrépidos mueren comidos por tiburones), y en dos yacimientos romanos del norte del país.



Arquitectónicamente hablando, Bulla Regia y Dougga son muy interesantes, pero con el calor que hace, y sin papel ni pluma, ni tiempo para sentarme a dibujar, no vale mucho la pena. Desde que existen las cámaras parece que los viajes se hacen para almacenar más y más fotos; es absurdo. La gente admira los sitios a los que va por medio de la pantalla de la cámara.
Tengo un gran dolor de cabeza (me parece que del calor y de haber dormido demasiado anoche) así que mañana en la oficina, como de costumbre, dejaré escrito el post que colgaré por la tarde contándoos todo.
Muchos besos...

Adriana

24 julio 2009

Semana imposible

¡Hola de nuevo! Tenéis que disculpar el abandono; mi madre y mi prima no me han dejado un minuto de descanso.
Ahora mismo me voy el fin de semana a Tabarka a hacer submarinismo, por lo que no tengo mucho tiempo, pero a la vuelta vuelvo a estar disponible y deseando contaros cómo es Cartago, el Museo del Bardo, Hammamet Sur... Como de costumbre, os contaré las infinitas anécdotas que me pasan aquí. Por ejemplo, estuvimos en la playa de Gammarth. Sólo os puedo decir ahora mismo que todavía no he ido a una playa como la de Cádiz (y no es por nada).

¡Me voy de pingo! Un beso grande a todos :)


Adriana

Pdta: ¡Se agradece algún correito contándome cosas, que no estoy al día!

21 julio 2009

Mi primera visita a obra

¡¡Hoy he ido a mi primera visita a obra!! Es inquietante que mi primera visita a obra haya sido en Túnez... Me ha encantado, tengo los ánimos subidos con la profesión. Llevo mucho tiempo con la duda… No sé a qué dedicarme, todo lo que me encanta me encanta por igual, y ahora estoy más liada aún. Supongo que lo mejor será hacerlo todo y ya está; tengo muchos años por delante.

Con respecto a la obra… qué miedo. Ni una sola medida de seguridad. Era un edificio de viviendas, tenían hecho el sótano, y las dos primeras plantas con tabiquería. La tercera y la cuarta sólo con la estructura, y estaban desencofrando el quinto forjado (Tenía entendido que una vez se hacen los forjados, se empieza con la tabiquería…). En general, las técnicas de construcción son las mismas, y las mismas chapuzas ‘made in Spain’. Mi jefe me ha estado preguntando cosas para ver qué idea tengo, y las he clavao todas… ¡Si es que yo en mi interior sé mucho de construcción, aunque me cueste exteriorizarlo! jajajaja
Os pongo algunas fotitos para que veáis cómo se sube a la cuarta y la quinta planta… Sí, bajo esa ‘escalera’ hay una caída de muuuuuchos metros. Evidentemente no subimos.



¿Y sabéis qué protección llevábamos? Un sombrero de paja contra el sol. Ole ahí.
Al final fuimos a un cuartito donde el promotor (un hombrecito amable que me hablaba en inglés… ¡¡¡por fin alguien que me habla en inglés!!!) nos tenía preparados unas bebidas y unos pastelitos, como un cumpleaños de un niño chico, sólo faltaban los globos. Y con sus sofás horteras y su mesita de mármol y todo... Bastante extraño.
Y casi lo más interesante de todo: la jefa de obra era una chica super joven con un pañuelo puesto en la cabeza como un pirata y una gorra encima, y una camisa de cuadros gigantesca. Es todo como de coña. La chica resultó ser muy simpática (aunque se dirigía a mí en árabe todo el rato y yo le ponía caras), y el promotor luego me contó que estaba muy contento con ella porque era muy competente. En ese momento la señaló: estaba escalando por la escalera mortífera para decirle algo a un obrero de la quinta planta.
Total, una experiencia inolvidable, desde luego.


Ayer, por fin, me puse el pañuelo. No da tanto calor, pero aprieta. No aguanté más de cinco minutos; la verdad es que agobia bastante sentirse como un periscopio humano. Omnia (egipcia), la única chica que lo lleva, nos lo puso a Zhang y a mí. Nótese que nos lo puso a juego con la ropa que llevábamos. Zhang (coreana) estaba bastante rara, ella decía que parecía un alien, y más o menos era cierto. Sin embargo, como dijo Ferdinand (alemán) le daba un aire exótico que no estaba mal. Yo, en cambio, con la cara de pan que tengo, parecía una muñeca rusa de esas que se abren y siempre sale otra jajajajaja. Aún no tengo las fotos, ya las colgaré.
Respecto a la misteriosa experiencia cultural y religiosa, nada de nada, porque estábamos más de cachondeo que otra cosa (Zhang haciendo de alien musulmán…) y tras hacernos las fotos cambiamos de tema y nos lo quitamos. Supongo que volveré a ponérmelo otro día para ver qué me infunde.
Esta chica, Omnia, lleva desde los 14 con el pañuelo, y se sabe el Corán de memoria (le dije “Capítulo tal” y empezó a recitar… fue increíble. Evidentemente yo no entendía nada, pero estaba allí Kamran, el pakistaní, entrando en trance religioso jajaja). Este tipo de habilidad tiene un nombre, aunque ahora mismo no lo recuerdo. Las personas que son capaces de aprenderlo de memoria son muy apreciadas, porque se considera un don divino.

Se me olvidó comentar, sobre el miércoles de la semana pasada, la visita a Sidi Bou Said con Miriam. Hoy vuelvo a ir con mi madre y mi prima, así que pondré alguna que otra foto. Es precioso, aunque por extraño que parezca, me recuerda a los pueblos blancos de la sierra gaditana... No tiene nada que ver, pero hay algo en común que aún no sé qué es (aparte del encalado y los pavimentos de piedra, evidentemente), porque los paisajes son opuestos. Puede que sea el aire puro, porque en ambos pueblos lo inhalas con fuerza por las cuestas. Supongo que son sólo deja-vùs.

Mi árabe continúa estancado: si hubiera estado todo el mes y medio sola me habría apuntado a un curso, pero teniendo tantas visitas… J
De momento sólo sé decir los números del uno al diez, ‘hola’, ‘adiós’, ‘gracias’, ‘pato’ (las jordanas me llaman ‘pato’ porque dicen que es ‘cute’. ¿Hay alguna traducción mejor para ‘cute’ que ‘adorable’? Me parece horrenda), ‘vamos a comer’, y ‘vamos a nadar’. Aparte, sé cantar algunas canciones chorras, y decir cosas pastelosas. No sé por qué, las jordanas sólo me enseñan palabras pastelosas tipo ‘mi amor’, ‘mi más precioso amor’, ‘cariño’, ‘mi más hermoso pato’ y cosas así totalmente horteras. Que saber eso es como no saber nada, porque no lo puedes ir diciendo por la vida.
Medio por mi cuenta me he puesto a aprender el alfabeto y puedo leer algunas palabras por la calle e incluso escribir nombres de la gente, aunque no tengo oportunidad de mejorar porque en el trabajo sólo me enseñan expresiones para cachondearse, y en mi casa soy yo la que está de cachondeo. El único rato que paso serio en casa son las clases de español que les doy a Heba (jordana), Albert (malasio) y Cristine (siria), así que no hay tiempo para mi árabe. Sé que me arrepentiré de no haber aprovechado esta grandísima oportunidad de aprender árabe, lo sé. Pero bueno. Suficiente experiencia estoy viviendo ya.

Muchos besitos J

17 julio 2009

La fauna de Túnez

La fauna urbana de Túnez es numerosa y repugante: hoy había una rata en mi oficina. Mustafa ha levantado la papelera para enseñármela, y he visto algo moverse, pero no era la rata: ¡era una super cucaracha! La rata ha hecho aparición más tarde, aunque más que una rata parecía un ratoncito. Menos mal. El resto de la fauna se compone por supuesto de miles de millones de gatos, los omnipotentes insectos de siempre, y poco más. También nos encontramos ayer una araña de tamaño considerable, y mis compañeros del estudio la observaron como diciendo "Bienvenida"; yo era la única que me moría de asco. Supongo que es normal en verano... Eso dicen.

Por cierto, antes de anoche tuve la grandísima suerte de ver al presidente de Túnez. El edificio de enfrente (a 3 metros, es como si estuvieran aquí encimita mía en mi habitación) es el mejor restaurante de la medina, y el presidente vino a cenar. ¿Recordáis la azotea de Aladin? Ése es el restaurante.
Vino rodeado por todas partes de guardaespaldas. Miriam y yo íbamos por la calle andando, y nos paramos a ver qué pasaba. Vino un tío de paisano con un walkie, nos sonrió y nos hizo un gesto como los que hace Horatio de CSI como diciendo... "Ahuecando..." con cara de sheriff, y nos tuvimos que ir.

Por cierto, respecto a las monedas antiguas que ví en el anfiteatro romano... He leído que es muy común que roben de yacimientos patrimonio arqueológico tal como monedas. ¡Estaba en lo cierto! Si es que voy a tener que estudiar también Arqueología... Así a lo mejor puedo ser la nueva Indiana.

Ya he elegido qué voy a pintar en cuanto vuelva a España... :)
Túnez es famosa, aparte de por los camellos y el Sahara, por sus puertas, ventanas y rejas de color celeste; seguro que os suena. Ésta en cuestión se encuentra a la salida de la medina, en La Porte la France. Esta plaza conecta la medina con la Neuvelle Ville (parte nueva de la ciudad); se dice que el mar llegaba hasta esta misma puerta, donde estaba el puerto.
Sidi Bou Said (imprescindible de visitar) es un pequeño pueblo, Patrimonio de la Humanidad creo, escarpado y encalado como cualquier pueblo andaluz, si no fuera por sus motas celestes.

Hoy se han ido todos a Sousse, una ciudad bastante turística cuyo único interés es la playa. Yo aquí estoy, viendo películas, combatiendo el calor como puedo, y esperando a mi madre, que llega mañana :)

Muchos besos a todos!


Adriana

16 julio 2009

La noche tunecina

Hoy he dormido bajo las estrellas. Por fin, he tenido que taparme para no pasar frío. Llevo muchos días muy cansada; no se puede dormir por el calor. Me he llevado a la azotea mi colchón, mi sábana, mi botella de agua, mi móvil para despertarme, y mis dos toallas para que hicieran de almohada y de mantas.
Al final he pasado la mejor noche desde que estoy aquí, tan fresquita y sin gente chillando justo debajo de mi habitación. Y justo antes de quedarme dormida, vi una estrella fugaz.
Ya sé dónde voy a dormir a partir de ahora: en la azotea. Cada vez se vuelve más interesante este viaje; sólo me falta comprarme un pañuelo y ver qué se siente con él puesto (podría pedirle a Omnia que me prestase uno, pero aún tengo pereza por el enorme calor que debe dar).
Un beso a todos desde Túnez y sus calores insoportables:)

Adriana

Cosas de Túnez

[Se me olvidó comentar, sobre el viaje al Sur, la visita al lago seco de sal. En verano, el agua se evapora, y sólo se puede ver paisaje muerto y blanco en todas direcciones. Sorprendentemente había un Don Quijote de sal en medio del lago. El paisaje era muy bonito, aunque daba un poco de miedo un lugar tan grande y tan muerto.]

Ayer, mi ropa sucia me dijo de repente: “Bienvenida a Túnez”. Con tanto ajetreo, me quedé ayer sin ropa limpia literalmente, y pregunté a mis compis por la lavandería. Resulta que además de ser cara, tardan dos días en tenerlo listo (porque lavan a mano, creo…), corres peligro de destinte, e incluso de pérdida (“No lleves nada que te guste especialmente” fue la frase de Ferdinand). Así que fui a una tiendecita diminuta en la medina, y compré detergente para lavar a mano. Esto es como un campamento, pero de mes y medio.

Ayer, paseando por la medina, preguntamos dónde podíamos comprar cuscús. Un chico la mar de amable que hablaba español nos acercó a una tienda pequeña y nos pidió 25 TDN por una bolsita de cuscús y otra más pequeña de té. Eso es como pedirte 15€ por un paquetito de arroz. Fue increíble. Evidentemente te lo puedes esperar, porque se aprovechan de los turistas como quieren, pero es chocante que te digan eso, se queden tan tranquilos, y tengan la cara de protestarte. Después descubrimos que, en total, aquellas dos cosas costaban poco más de medio euro. Impresionante, impresionante. Más tarde, con un tarrito de la especia necesaria para el cuscús nos pidieron otros 15€. Y lo compramos, en ese mismo sitio, a 1,5€. Es todo igual, multiplican los precios porque hay gente a la que le da vergüenza regatear, o no saben… Siempre hay que ofrecer un precio, por ridículo que nos parezca a nosotros, 20 veces más bajo más o menos. Luego, se llega al precio real.

Incluso utilizan frases cómicas, como “Más barato que Carrefour” o “Más barato que Andorra”, como en Egipto, para llamar la atención. Para timarte mejor, te dicen “España gran crisis, yo no engaño”. Además, algunos españoles graciosillos les han enseñado palabras como “Churri” y te llaman así para que vayas a su bazar. Si no vas, sueltan “Cabrona”. Es buenísimo.




Utilizan estrategias de todo tipo para vender, porque aparte de saber todos los idiomas, tienen la increíble habilidad de adivinar de dónde eres exactamente aunque no abras la boca. Es muy divertido. A veces nos hacemos las sordas, y otras veces decimos que somos de China, y las gafas de sol son nuestro gran aliado para pasar de todo el mundo cuando te quieres hacer la sorda.

Siguiendo con este tema (ahora sabréis por qué), Túnez tiene desde hace 20 años el mismo presidente. A principios del s.XX Túnez se independizó de Francia tras poco más de un siglo de colonización, y Habib Bourguiba fue presidente hasta que murió, hace 20 años. Todas las ciudades tienen una avenida con su nombre. Cuando murió, entró a gobierno Ben Ali, el actual. Todas las ciudades tienen una avenida “7 de Noviembre”, el día que entró a Gobernar. Su foto está absolutamente por todas partes, con distintas posturas; dándole la mano al populacho, con la mano en el corazón, con la mirada perdida en el horizonte… Como un book como un país de grande. En nuestra casa hay una foto... En cada bar hay una foto... Cada 500m por la calle hay una foto. Pues bien, resulta que este hombre ha dado mucha protección a las mujeres, comparado con los demás países musulmanes en general. Túnez es uno de los países árabes más avanzado (teniendo una definición peculiar de avanzado), y la pérdida de los valores musulmanes hace que la mujer sea más vulnerable (con respecto a la seguridad por la calle, etc). Por eso, ejercen una gran presión policial para mantener la seguridad, podríamos decir (en cada esquina del centro y las calles importantes, hay policías con metralletas gigantes). Resulta que, por ejemplo, si te molestan (cosa bastante fácil desde la escala de molestia española y europea) y dices que vas a llamar a la policía, salen pitando literalmente, porque les meten un puro. Y si un hombre te manda un sms al móvil insultándote y llamas a la policía, pueden llegar a meterle seis meses en la cárcel. Te podrían decir simplemente “¿Para qué le das tú móvil? Pareces tonta”, pero aquí es muy habitual que pidan el móvil, tanto a hombres como a mujeres, no sé por qué, y la gente resulta que encima lo da. A mí no me ha pasado, pero sí a Omnia, la chica egipcia; a Kamran, el pakistaní; a Ferdinand, el alemán... En todas las ocasiones habían cruzado simplemente un saludo cordial en el taxi o en el metro, y les piden el móvil para llamarles y preguntarles cómo están. Es lo más raro que he visto, porque supongo que el saldo no sobra aquí. Bueno, y a Omnia el taxista le mandó un poema absurdo. Al pedirle su móvil verdadero egipcio y no el tunecino, le dio el número de su padre. Muy bien pensado, jajajaja.
Por esto, en el zoco, son pesadísimos, pero en ningún momento hay que tener miedo porque dices “Policía” y se acabó (nunca he probado, de todas maneras). Puede agobiar (y agobia, y mucho) pero te hacen nada. Estaría bueno.

Hablando de otras cosas… lo que hace mucha falta en esta ciudad son espacios libres. No hay ni una sola plaza, ni plazoleta, ni parque, ni nada de nada; solo el cementerio, una colina verde en medio de la ciudad. Los espacios abiertos no tienen bancos, ni sombra; son lugares de paso. La avenida principal, anchísima y arbolada, no tiene ni un banco. Podría ser un lugar perfecto para poner puestecitos de comida y que la vida nocturna se diera allí, pero creo que tiene que ser la imagen del país y del presidente, y supongo que no conviene que esté petado de gente. El caso es que después del atardecer, todas las rotondas están llenas de gente. Es impresionante, ¡en las rotondas! Como hay césped, y a veces una fuente en el centro, la gente se sienta en las rotondas para pasar el ratito por la noche. Y no como hecho aislado; todas las rotondas se petan de familias y chavales. Es impactante. También ocurre en el césped perimetral de los espacios frontales de los edificios importantes del gobierno. En las típicas franjas ornamentales… Ahí se siente la gente a pasar el rato, como el que está en Central Park.

Un beso a todos!!!


Adriana :)